Ahora te pones a escuchar Brown eyed girl, de Van Morrison, y te parece imposible pensar en otro riff de guitarra para el principio. Es él, el definitivo, el inamovible, el meditadísimo, el giro de dos cuerdas pensado para triunfar durante 40 años (escucha, he puesto solamente 14 seg.).
Pues no, no era algo preparadísimo. Es simplemente la toma que más debió convencer a Van Morrison (menudo es) y la que se quedó porque era más redonda. Pero, como pasa tantas veces, cuando la canción está recién nacida, compuesta hace poco, nada está claro, las certezas son pocas y hay que sobarla un poco para ver qué le sienta mejor.
Por eso es bueno echar un vistazo a esos bonus track (canción extra) y tomas alternativas (alt. takes) que viene en los CD o donde sea, para comprobar cómo un músico duda, busca caminos, y hasta se equivoca (eso especialmente da un gustazo...). Brown eyed girl, otra toma:
Después de que te has tomado ese riff como una religión, se siente uno tonto por llevar tantos años sacando al dedillo frases de guitarra (o de cualquier instrumento) que resulta que para el compositor fueron quizá una idea fugaz; y luego te mosqueas porque les ves en directo y ni se preocupan de repetirla, ellos tampoco se la saben ya o no les da la gana copiarla.
Otra cosa divertida que le ocurre a un tema que lleva poco clavado en la mente del compositor es la confusión de las partes. Tienes el puzle y todas las piezas son bonitas pero no sabes montarlo. En esta maqueta de Losing my religion (seguimos con los curas), los REM intercambian las melodías y letras de lo que luego acabaron siendo el estribillo y la estrofa.
Ahora, lo obvio: aún no se saben la letra. En el famoso vídeo -la película sobre cómo se grabó el tormentoso Let it be- en la azotea de los estudios Apple, John Lennon, que acababa de componer Don't let me down, no recordaba que tenía que cantar: "And from the first time that she really done me", así que balbuceaba cualquier cosa en dios sabe qué idioma:
Y por último, con el tiempo ocurre que se dan cuenta de que una parte no les gusta o simplemente no fuciona en directo. Hay un "puente" psicodélico en You can't always get what you want que los Rolling Stones nunca más repitieron después de grabarla:
Todo esto hace sospechar una cosa divertida: que a veces dan con la fórmula de la genialidad de pura chiripa. Y fatídica: que por eso triunfan los mastuerzos que triunfan a veces.

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