No hay que ser muy flecha para imaginar que con la edad pierdes voz. Igual que ahora te deslomas al coger a tu sobrino en brazos o jadeas como un perrete cuando cargas con la guitarra, cosas que antes hacías con la soltura y sin la mala leche de Cristiano Ronaldo.
A Phil Collins le pasa igual, con la salvedad de que él lo ha reconocido en un par de entrevistas: tiene el oído como el de Miguel Bosé (sólo que el tio Phil tiene una enfermedad), y tampoco es que tenga muchas ganas de cantar y tocar ya. Aparte de que otra dolencia le está agarrotando las manos y no puede tocar la batería. La última vez que grabó algo con ella le ataron las baquetas a las manos con esparadrapo para que no se le escaparan.
Hace pocos meses que lanzó su recopilación de éxitos de soul de la Motown (la discográfica de las Supremes, Stevie Wonder, los Four tops...). Going back se llamó. Allí se cantaba, por ejemplo, el maravilloso Heatwave de Martha Reeves y las Vandellas (allá van unos pocos segundos).
Una joya. Los mejores músicos, más coristas que en la propia grabación clásica, una sección de vientos que te mueres... Pero no vamos a eso. Fijaos ahora en cómo, cuando se va a tocarla a la tele, le bajan el tono bastante en la partitura para que llegue a cantarla.
Se nota, ¿no? Y si buscáis, por ejemplo, a Rod Stewart cantando The first cut is the deepest en los 70, en el estudio, y luego en un directo actual, váis a ver cómo décadas después le han puesto el tema más grave (a eso lo llaman "transportar" en solfeo).
La cosa no es darles caña (porque de Jagger ni hablemos), sino sacar dos conclusiones. Una, que al bajarle el tono a una canción, te arriesgas a quitarle energía, mala leche, rock, en una palabra. En el caso de Phil Collins pasa: se desinfla, y las coristas están desperdiciadas, no rugen porque es demasiado poco agudo. En el ejemplo de Rod Stewart todo se sostiene porque su voz es punzante, esforzada siempre, y compensa la "electricidad" perdida.
Y la otra conclusión: ten cuidado con lo que grabas en el estudio (y da igual si son instrumentos o voces) por si acaso luego no puedes reproducirlo en directo. Vamos, como las promesas de barra de bar al día siguiente o, peor, esa misma noche pero un par de botellas después.

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